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SU ORIGEN EN EL TIEMPO

   
             
 

En América va aumentando y difundiéndose un gran interés por las antiguas cartas del tarot europeo, usadas como cartas para predecir el futuro. Los mazos del tarot son buscados por los estudiantes, por las amas de casa, por los hombres de negocios, por los que desempeñan profesiones liberales, por los coleccionistas y por gentes de todas las capas sociales. Quienes creen en el poder adivinatorio de las cartas, las usan para interpretar el pasado, comprender el presente y tener revelaciones sobre el futuro.

Hoy en día, los adultos organizan almuerzos "con tarot", ferias esotéricas en centros comerciales, fiestas de beneficencia y giras campestres con el atractivo de una lectura de cartas de tarot. En conferencias y simposios se discute científicamente el tema del tarot. Reproducciones de mazos auténticos se pueden adquirir en todo el país, en papelerías, librerías, tiendas de artículos de regalos o en tiendas esotéricas. Muchos grandes almacenes tienen secciones reservadas a las cartas de tarot y artículos afines.

Las librerías ofrecen miradas de títulos que prometen revelaciones sobre el significado real esotérico de las cartas del tarot. En los principales diarios del país, hay una sección dominical dedicada al tema; en la radio hay varios programas donde se realizan consultas y se contestan dudas a los oyentes en vivo y en televisión comentan a menudo la moda del tarot en magazines de moda, noticieros y en canales regionales de televisión.

Sea como fuere el motivo, está claro que los veintidós arcanos mayores del mazo de setenta y ocho cartas están estrechamente relacionados con nuestra vida diaria. Algunos han prestado su nombre a periódicos y revistas como el Ermitaño (tiempo) a la revista Time ; la Rueda de la Fortuna (fortuna) a la revista Fortune ; Star, Sun y World (Estrellas, Sol y Mundo) son conocidos periódicos en el ámbito mundial.

Nuestra necesidad de amor tiene reflejo en los Enamorados ; la curiosidad astrológica en los horóscopos de las Estrellas ; la influencia de la Luna nos impulsa a seguir las empresas espaciales en la superficie lunar. Todos dependemos, y algunos de nosotros con adoración, del Sol , con sus cálidos rayos. Con frecuencia nos vemos dominados y a menudo, atrapados, en las dos grandes debilidades humanas: el amor (Los Enamorados ) y la fortuna (La Rueda de la Fortuna ). Los momentos de indecisión nos mantienen en suspenso como el Ahorcado , mientras que seguridad y extravío nos apartan del pasado en la Torre .

Cada uno de nosotros tiene en sí algo de las facultades creadoras del Mago , una vena de locura del Loco y una pizca de demoníaco del Diablo . A veces nos encontramos con un hombre de negocios o con el político, simbolizados por el Emperador , así como con una mujer dinámica y eficiente, la Emperatriz . Convicciones religiosas o sentimientos de amistad nos hacen experimentar la vida en el tradicionalismo del Sumo Sacerdote o Papa . Vivimos momentos de admiración, mezclada con una sensación de malestar, frente a la sabiduría de la Sacerdotisa o Papisa , muy sabia y docta, pero incapaz de emoción y reacción.

Nuestra vida es frenética y nos arrastra, como un guerrero en el Carro tirado por dos caballos, que corren en direcciones opuestas, hacia el fracaso o el triunfo, olvidados de las virtudes cardinales de la Templanza, la Justicia y la Fuerza o Fortaleza . El tiempo o Ermitaño , es nuestro bien más fugaz. Tras una vida gastada en la búsqueda de nuestro verdadero Mundo , somos, al fin, llamados al momento del Juicio .

Descubrimos con amargura, que cada día que pasa nos acerca lentamente al termino de la vida (la Muerte ). Así se desarrolla la procesión de las cartas del tarot, desde el nacimiento y creación del Mago y la inocencia del Loco , hasta los últimos momentos introducidos por la Muerte .

Pero ¿qué es realmente este fascinante y misterioso mazo de cartas, sobre el que tanto se ha escrito? Las setenta y ocho cartas se dividen en dos grupos: veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis arcanos menores. Los arcanos mayores comprenden una carta no numerada, el Loco y otras veintiuna cartas, numeradas del I al XXI. Cada uno de los arcanos mayores tiene un título descriptivo y una figura alegórica, que inspira al adivino una historia desarrollada en relación con la secuencia de las cartas. Las figuras alegóricas, aparte escasos retoques han permanecido invariables durante más de cinco siglos .

 
             
     
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Las restantes cincuenta y seis cartas de los arcanos menores están subdivididas en cuatro series de catorce cartas cada una, que corresponden a los palos de un mazo normal de cartas :

Cada palo consta de as, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez, más cuatro figuras: El Rey (Roi o King), la Reina (Reine o Queen), el Caballo (Cavalier o Knight) y la Sota (Valet o Jack). Así, tenemos una figura de más entre la reina y la sota.

Cualquier mazo de cartas de nuestros días es descendiente directo del tarot del siglo XIV. A medida que se fue desarrollando el juego de las cartas, los veintidós arcanos mayores cayeron en desuso, a excepción del Loco, que se transformó en Jolly, mientras que el caballo y la sota se unieron para convertirse en una sola carta La Sota. De esta manera se llegó a la baraja de cincuenta y dos cartas, más el Jolly.

El origen del tarot es oscuro. Tal vez, se remonte, como otras cartas de juego, a los tiempos de los antiguos egipcios, desde el momento que los estudiosos han reconocido los arcanos mayores en los jeroglíficos. Por el contrario, otros estudiosos han hablado acerca de notables semejanzas de las cartas de juego con los primeros juegos e ídolos orientales. Por otra parte, no se puede excluir la edad media como la cuna del tarot. No sabemos ni siquiera si los arcanos mayores, con sus dibujos simbólicos y los arcanos menores, con sus bien conocidos cuatro palos, fueron creados por separado y reunidos más tarde en una sola baraja, por cualquier mente genial, o si, por el contrario, nacieron directamente como mazo o baraja de setenta y ocho cartas.

Tratare de dar la explicación más plausible sobre el origen de las cartas normales del juego y del tarot en particular, siguiendo el orden cronológico y detalles de las primeras barajas, semejantes a las del tarot, que fueron populares en Italia durante el siglo XV siguiéndolas en su evolución hasta la definitiva baraja del tarot del siglo XVIII.

El Libro egipcio de Thoth

En el volumen I de la obra Le Monde primitif , de 1781, Court de Gebelin ofrece una convincente argumentación a favor del origen egipcio de las cartas del tarot. Sostiene que los veintidós arcanos mayores son un antiguo libro egipcio, El Libro de Thoth , salvado del incendio que destruyó los templos. Thoth era el Mercurio egipcio, considerado como uno de los primeros reyes, y el mítico inventor de la palabra y de los jeroglíficos, letras insertadas en una cadena de acontecimientos místicos. Muchos estudiosos de las ciencias ocultas reconocen en las cartas del tarot las páginas de los libros jeroglíficos, que encierran, en una serie de símbolos y figuras emblemáticas, los principios de la filosofía mística de los egipcios: Gebelin estaba convencido de que los símbolos esotéricos del tarot se difundieron por toda Europa a partir de las tribus nómadas de los cíngaros o gitanos.

Ajedrez

El Chaturange o juego de los Cuatro Reyes, es muy semejante a las cartas de juego de cuatro palos. Este juego oriental, que se remonta a los siglos V-VI, precursor del moderno juego del ajedrez, tenía en su origen el Rey, el General (la actual Reina) y el Caballo, además de los Peones o soldados rasos. Al principio no existía la Reina, ya que la presencia de una figura femenina en un juego que reflejaba la estrategia bélica contrastaba con la idea original del decoro. Es probable que, en cierto momento, algunos jugadores indios se quedaran sin alguna pieza del Chaturange , recortaran las figuras que faltaban valiéndose de una corteza de árbol o de un papel dando así origen a un nuevo juego.

China - Ajedrez - Dominó - Dados

Un tipo de cartas chinas tiene el mismo nombre que el ajedrez chino, Keu-ma-pou , o Carros – Caballos - Fusiles, por lo cual podemos pensar que los juegos de cartas derivan del ajedrez chino.

Se cree que el dominó chino, punteado como los dados –de los cuales parece derivar- se usó al principio en las prácticas adivinatorias. Está compuesto por veintiuna piezas, que representan las combinaciones de los dos dados. Algunos expertos consideran que las cartas de juego derivan, en último término, de los dados, a través del juego chino del dominó de madera.

Flecha adivinatoria coreana

Las barajas coreanas de ochenta cartas, llamadas Htou-Tjyen , sugieren la idea que los juegos de cartas coreanas derivan de las flechas adivinatorias. Estas cartas suelen ser fajas de papel oleado, de 20 cm de longitud y 0,5 cm de anchura. El reverso está uniformemente decorado con una flecha emplumada. Las barajas incluyen ocho palos. Las cartas presentan frontalmente haces de flechas estilizadas que conservan, respecto a los distintos palos, el significado simbólico del carcaj. Por eso se ha pensado que estas cartas traen su origen de las flechas adivinatorias.

Los cíngaros o gitanos

Muchos asocian las cartas adivinadoras a los cíngaros, originarios del Indostán y expulsados de Italia, a comienzos del siglo XV, por Timur Lenk, el conquistador musulmán de la mayor parte del Asia Central y de la Europa Oriental. Los cíngaros son universalmente reconocidos como los cartomantes por antonomasia, pues se cree que llevan en la sangre las virtudes adivinatorias.

Tribus de cíngaros empezaron a desplazarse hacia Occidente alrededor del año 1400, atravesando el Indo, Afganistan y los desiertos de Persia y moviéndose a lo largo del Golfo Pérsico, hasta la desembocadura del Eufrates. Adentrándose en los grandes desiertos de Arabia encontraron distintos caminos hacia Europa. Pequeñas tribus nómadas se habían detenido en Creta, Corfú y los Balcanes, antes del 1350. En 1417, una tribu de cíngaros llegó cerca de Hamburgo, en Alemania. Otras fuentes hablan de cíngaros en Roma en 1422 y en Barcelona y París, en 1427.

Sea como fuere, existen buenas pruebas para creer que los cíngaros llegaron a Europa sólo algún tiempo después de la aparición de las cartas de juego.

Johannes, un monje alemán

En una carta enviada por este monje a Brefeld, en Suiza, afirma que "un juego llamado el juego de las cartas ( Ludus cartarum ) ha llegado a nosotros este año de 1377"; pero añade que "ignora cuando fue inventado, donde ni por quien".

En su tratado –que se conserva en la colección del Museo Británico de Londres-, Johannes compara el juego de las cartas con el del ajedrez "ya que en ambos hay reyes, reinas, nobles y plebeyos".

Naipes

Uno de los principales argumentos en apoyo del origen sarraceno de las cartas es el nombre que los españoles emplean para indicar las cartas de juego: naipes , que podría derivar de la palabra napa , usada en Vizcaya y que significa llano, uniforme .

Algunos estudiosos opinan que naipes es una voz de procedencia árabe. La palabra hebrea naibes tiene semejanza con el viejo nombre italiano de las cartas, naibi , y en ambas lenguas significa la magia, la clarividencia y la predicción.

Según otra teoría la palabra naipes derivaría de las iniciales del inventor de las cartas: N.P., un tal Nicolao Pepin. Sin embargo, se carece de pruebas al respecto.

Carlos VI - Gringonneur

En el libro de cuentos de Charles Poupart, tesorero de Carlos VI de Francia, se hace mención de tres barajas de cartas en oro y ricamente decoradas, pintadas por Jacquemin Gringonneur, para diversión del Rey de Francia, en 1392. Gringonneur recibió 56 sols parisis (moneda en curso en el año citado).

Muchos han atribuido de tal modo a Gringonneur la invención de las cartas de juego destinadas a ahuyentar la melancolía del rey. Sin embargo, el pasaje de Poupart menciona explícitamente tres barajas de cartas ya conocidas, expresamente pintadas para el rey.

Las diecisiete cartas de las llamadas baraja Gringonneur carecen de inscripciones, letras o números que permitan ordenarlas. Sin embargo, es posible reconocerlas comparándolas con las modernas cartas del tarot o con los diez o tal vez trece símbolos de la baraja de Mantegna, que tiene cincuenta cartas.

El Tarot de Mantegna

El tarot de Mantegna, o las cartas de Baldini, comprende cincuenta cartas instructivas, subdivididas en cinco grupos de diez cartas cada uno. Están ordenadas de acuerdo con el orden Universo. En cada grupo, las figuras respetan una jerarquía de importancia. Cada grupo sigue el orden numérico progresivo y el orden alfabético decreciente, de manera que el último grupo, que comprende la categoría de los planetas, termina con la Causa Primera de todas las cosas, Dios y lleva la letra A.

El museo británico de Londres posee una serie incompleta de cuarenta y siete cartas, que podrían remontarse a 1470 o 1485. En los principales museos y en colecciones privadas de los Estados Unidos y de Europa se encuentran otras barajas.

El Tarot de Venecia

El tarot de Venecia o de Lombardia tiene setenta y ocho cartas, veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis arcanos menores. Aparece por primera vez la figura de Papasse (Papisa) que, en los sucesivos mazos de tarot, se convertirá en la Papessa y que, en torno al 1800, en Besancon, adoptará el nombre de Junon .

El pequeño Tarot de Bolonia

Las setenta y dos cartas del pequeño tarot de Bolonia fueron inventadas, al parecer, por Francesco Fibbia, príncipe de Pisa, exiliado en aquella ciudad, donde murió en 1419. La baraja está compuesta por los acostumbrados veintidós arcanos mayores, mientras que las cartas numéricas son sólo cuarenta, ya que las cartas menores (2, 3, 4 y 5) de todos los palos han sido eliminadas. Ni en los arcanos mayores ni en las figuras se ven títulos ni nombres. Los primeros cuatro atouts no están numerados y las figuras del Papa, del Emperador y de la legendaria Papisa son sustituidas por los moros, probable consecuencia de la anexión de Bolonia al Estado Pontificio, ocurrida después del 1513. Los palos son los acostumbrados: espadas, bastos, copas y oros.

La baraja de Florencia

Es semejante al mazo de setenta y ocho cartas, pero aquí el número de cartas se eleva a noventa y siete. Comprende cuarenta y una cartas de triunfos, diecinueve de la serie original, además, los doce signos del zodiaco, los cuatro elementos, las tres virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad) y una virtud cardinal (Prudencia). Las primeras treinta y cinco cartas, llamadas papi , están marcadas con números romanos y carecen de títulos. Las siguientes cinco cartas no numeradas, llamadas arie , son colocadas, sin título: Las estrellas, La Luna, El Sol, El Mundo y el Juicio Final, a veces representado en la Fama. Los Honores, también sin nombres, son invariablemente figuras aisladas. Este juego es anterior al pequeño tarot de Bolonia y se remite parcialmente al tarot de Venecia.

Baraja Visconti - Sforza

Una de las más antiguas barajas existentes tuvo su origen en Milán en el siglo XV, Francesco Sforza, cuarto duque de Milán, fue el primer poseedor de una baraja de tarot de setenta y ocho cartas, llamada hoy "baraja Visconti – Sforza". Consta de los cuatro palos (espadas, bastos, copas y oros) y de los veintidós arcanos mayores incluido el Loco. Esta baraja fue pintada probablemente, entre 1432, año en el que el matrimonio de Francesco Sforza y Blanca María Visconti unió a las dos familias, y 1466, año en que murió el duque Francesco.

Treinta y cinco cartas de esta baraja –incluidos los arcanos mayores, sin título ni número- fueron adquiridas, en 1911 por la Pierpont Morgan Library de Nueva York. De las restantes cartas, veintiséis están en posesión de la Accademia Carra de Bérgamo y trece, de la familia Colleoni, también de Bérgamo. Las cuatro cartas que faltan, se han perdido.

El Tarot de Marsella  

A finales del siglo XV, la baraja del tarot italiano había sufrido modificaciones y en toda Europa, aunque especialmente en Francia, el tarot de Marsella –distinto en el estilo y en el dibujo, pero idéntico en lo demás- alcanzó gran popularidad. Los veintidós arcanos mayores y los dieciséis honores presentan figuras enteras en lugar de las desdobladas en dos mitades, de uso en las barajas modernas del tarot piamontés. Por otra parte, en las más antiguas barajas vemos la numeración romana en vez de la árabe. Las cartas del tarot que circulaban por Europa, fuese cual fuese su procedencia, tenían siempre los títulos de los arcanos mayores en francés y los símbolos de los palos eran constantemente los italianos: espadas, bastos, copas y oros.

El pequeño Tarot de Mitelli

Giuseppe María Mitelli, grabador y pintor boloñés, nació en 1634 y murió en 1718. En 1664, Mitelli grabó una serie de setenta y dos tarots, compuestos por cuatro palos, cuatro honores y cartas numeradas del 10 al 6 y el as, además de veintidós atouts, incluido el Loco. El atout más alto es el Juicio y el más bajo, el Tiempo. En el as de Copas se ve el escudo de Bentivoglio –noble familia boloñesa de antiguo origen -, los destinatarios de las cartas grabadas.

Mitelli alteró notablemente las representaciones normales de los atouts o triunfos. Por ejemplo, las figuras de los Papas (masculino y femenino) se convirtieron en dos Papas barbudos, uno, sentado y el otro, de pie, este último probablemente, entendido como el Patriarca de Oriente. El Emperador y la Emperatriz están representados como los soberanos de Oriente y Occidente. El Ahorcado (Le Pendu ) es sustituido por un hombre que golpea a otro con un martillo de herrero. El Ermitaño, con pesada armadura, se transforma en una figura desnuda y alada, el Tiempo, apoyada sobre muletas. El Sol y la Luna, artísticamente elaborados, se convierten, respectivamente, en Apolo, el mitológico dios griego, y en Diana, la mitológica divinidad romana.

El dibujo es de delicada factura, en particular, el Loco y el Mago, exquisitamente expresivos. En general se encuentra alguna dificultad en hacer coincidir estas figuras con las tradicionales. Las cartas de Mitelli son admirables, más que por su factura por el carácter estrambótico y genial de los dibujos.

Tarot clásico

La clásica baraja del tarot del siglo XVIII se basa en los originales grabados en madera Claude Burdel. La baraja de Burdel contiene los habituales palos italianos y los veintidós arcanos mayores. El dos de oros lleva la inscripción "Claude Burdel Cartier et Graveu, 1751". La presencia de las iniciales "C.B." en el tres de copas y en el Carro demuestra que Burdel era también fabricante de cartas. Pese a la presencia del escudo francés en las barajas de Burdel, es posible que las cartas fuesen emitidas originariamente en Suiza, en Soletta o en sus alrededores, desde el momento en que el escudo francés también adorna los grabados de este cantón, probablemente porque Soletta fue durante años la residencia del Embajador francés cerca de la República Helvética.

Etimología de las voces tarot y tarotée

El origen de la palabra tarot, como el de las mismas cartas permanece oscuro.Algunos estudiosos creen que deriva de lemas egipcios, mientras que otros la consideran como una evolución del término tarotée, que indicaría el reverso de las primeras cartas, de líneas entrecruzadas transversales de distinta longitud, mantenido en las cartas modernas.

Otras cartas antiguas estaban adornadas con una faja de plata, decorada con una espiral formada por pequeños puntos. Estos semejantes a pequeños agujeros, eran llamados tares , y las cartas decoradas de esta forma fueron llamadas tarots o tarotées.

La palabra tarot podría derivar también de los juegos tarochi o tarochino , a los que ya me he referido.

En los estatutos de la Corporación de los fabricantes de cartas de París (1954), los "cartarios" se llaman a sí mismos tarotiers , derivación de la palabra

Court de Gebelin

Antonie Court de Gebelin nació en Nimes en 1725 y murió en París el 10 de mayo de 1784. Estudió Teología en Lausana y lo mismo que su padre, ejerció el ministerio de pastor de la Iglesia Reformada.

Sostiene que las cartas de tarot son de origen egipcio y que se consideran como un libro jeroglífico llegado hasta nosotros a través de los siglos. De acuerdo con su teoría, las cartas del tarot eran una alegoría de la filosofía y de la razón egipcias.

Gebelin llegó a la conclusión que el juego de tarot podía haber sido inventado sólo por los egipcios, desde el momento en que se basa en el número siete, en que los palos coinciden con las cuatro instituciones egipcias, en que la mayor parte de los triunfos están claramente relacionados con motivos egipcios.

Gebelin trazó la ruta seguida por el tarot en el camino hacia Europa de la siguiente forma: Este juego quedo confinado en Italia desde los primeros siglos después de Jesucristo ya que Roma estaba estrechamente ligada a Egipto a través de los ritos y el culto a Isis que la primera adoptó. Hasta cuando Alemania estuvo unida con Italia se difundió este juego por este país. Si no llegó a París fue debido en gran parte a la rareza de las figuras y en particular a la voluminosidad de las cartas, que no podía resultar grata al gusto de las damas parisenses. Posteriormente se haría necesario hacer más pequeñas las cartas, para satisfacer estas exigencias. Por el contrario, este juego no sobrevivió en Egipto debido a que este país cayó en la esclavitud y la ignorancia, perdió toda capacidad de expresión artística y no estaría ya en condiciones de producir una sola carta de tarot.

Etteilla

Un apasionado seguidor de Gebelin, Alliette, se dedicó a la divulgación de las ideas del maestro, para adquirir fama y fortuna. Este era un astuto oportunista de gran inventiva. Colocó en sentido opuesto las letras de su apellido para obtener un nombre menos corriente y como Etteilla se dedicó al estudio de los números de acuerdo al sistema de Pitágoras. Publicó sus descubrimientos en varias obras y como conocía el arte de sugestionar las mentes de sus contemporáneos. Adaptó los antiguos tarots a sus sistemas matemáticos, desarrollo al máximo la cartomancia y trato de conciliar su inventiva con la máxima precisión científica.

Este tarot, conocido como las Grandes Etteilla, son cartas emblemáticas basadas en las típicas representaciones del tarot y acompañadas por una serie, numeradas desde el 1, Etteilla questionnant , hasta el 78, Folie . Totalizan, lo mismo que los preexistentes tarots venecianos, el número de 78 piezas.

Los dibujos de los palos son bastos, copas, espadas y oros. Las figuras son de cuerpo entero y llevan en la mano los símbolos de los palos. Algunas cartas van acompañadas de los símbolos astrológicos y astronómicos. Cada carta lleva el título en las partes superior e inferior, y el número en el ángulo superior izquierdo. Loa ases están representados mediante una mano con su antebrazo que sostiene el símbolo del palo.

Eliphas Levi

De la misma forma que Gebelin y Etteilla trataron de demostrar científicamente los orígenes egipcios de las cartas del tarot, este señor considera que las cartas del tarot eran un alfabeto sagrado y oculto, que los hebreos atribuyeron a Enoch, primogénito de Caín; los egipcios, a Hermes Trismegisto, el dios Thoth, y los griegos, a Cadmo, el fundador de Tebas.

Eliphas Levi fue un filósofo y un estudioso de simbolismo. Su verdadero nombre era Alphonse Louis Constant, y era sacerdote católico.

Levi vio en las cartas del tarot una síntesis de la ciencia y la clave para interpretar la Cábala. Observó que, en la Cábala el árbol de la vida tiene veintidós senderos, que unen entre sí los Sephiroth o Números.

Sucesivamente combinó los senderos con las veintidós letras del alfabeto hebreo. Por último, afirmó que los veintidós arcanos mayores deberían acoplarse a las letras del alfabeto, alcanzando así la completa simbiosis de las letras, las cartas y senderos.

Papus

Gerard Encause (1865-1917), docto médico francés que escribía con el seudónimo de Papus, contribuyó notablemente a la potenciación del aspecto oculto de las cartas del tarot y la asimilación de los 22 triunfos a las letras del alfabeto hebreo.

Fundador y jefe de la Orden Masónica de los martinistas y miembro de la Orden Cabalística de la Cruz-Rosa. Basó su filosofía oculta en una forma de cabalismo que usa números místicos en relación con los nombres y las letras. El tarot gira en torno a la palabra ROTA, representada como una rueda. Aplicó la ley de los números a cada uno de los 22 arcanos mayores y a las cuarenta cartas numeradas.

Arthur Edward Waite  

(1857-1942). Fue un auténtico estudioso del ocultismo, autor de minuciosas investigaciones y de numerosas obras, entre ellas, "La Clave del Tarot", usó el simbolismo como clave del tarot. Por iniciativa y supervisión de Waite se dibujó una baraja de tarots de setenta y ocho cartas, llamada el "mazo Rider", obra de Pamela Colman Smith, una norteamericana crecida en Jamaica y miembro de la Orden del Alba Dorada. La diferencia de este tarot con los dos anteriores, es que la Fuerza y la Justicia, marcadas respectivamente con el XI y el VIII, en este mazo tiene los números invertidos, la Justicia el XI y la Fuerza el VIII.

La baraja original de Waite fue impresa en 1910 por "Rider & Company", de Londres y se publicó junto con la obra citada anteriormente. Hoy se encuentran diversos ejemplares de la misma en las librerías especializadas y en diversas publicaciones.

Wirth - Case - Zain - Crowley

Los veintidós arcanos mayores anexos al libro de Oswald Wirth, Le tarot des images du Moyen Age llevaron letras hebreas pintadas en el ángulo inferior derecho. Todas las cartas tienen extraordinarios colores metálicos y llevan en la parte superior la numeración romana.

Paul Foster Case, en su libro The Tarot, A Key of the Wisdom of the Ages (El tarot, clave de la sabiduría de los tiempos) reproduce algunos de los arcanos mayores, según los dibujos de Waite. Las cartas Case llevan un número arábigo en la parte inferior izquierda y una letra hebrea en la parte inferior derecha. Los dibujos de Case son en blanco y negro y se prestan a ser coloreados según el gusto subjetivo.

Las cartas de tarot reproducidas por C. C. Zain en la obra The Sacred Tarot (El Tarot Sagrado) son también en blanco y negro y pueden ser coloreadas asímismo, las cartas son ricas en simbolismo egipcio y muy distintas de las tradicionales.

El mazo de cartas presentado por Aleister Crowley en The Book of Thoth (El libro de Thoth) está coloreado de acuerdo con los dibujos originales de Lady Frieda Harris. Las llamadas "cartas Thoth" son completamente distintas de las tradicionales y fueron impresas, en mazo completo, en 1971, para unirlas a la citada obra.

Otras barajas de tarot  

En el curso de los últimos siglos se añadieron varias figuras a las veintidós cartas simbólicas de los arcanos mayores, usadas para predecir la fortuna. Estas artísticas barajas ilustraban los acontecimientos de la época y reproducían motivos militares, de arte, de ciencia, de literatura, poesía, danza, folklore, caza, industria, teatro, etc. En Alemania, predominan los motivos del mundo animal. Pese a la existencia de barajas italianas, francesas, alemanas, belgas, suizas y norteamericanas, los títulos de los veintidós arcanos mayores figuran casí siempre en lengua francesa, a excepción de las norteamericanas, que desde el siglo XX, llevan predominantemente las leyendas en lengua inglesa.

El Tarot de Unicornios

Este tarot fue creado por la norteamericana Suzanne Star, autora y Liz Hilton, la artista. Es una reverencia a este mítico animal. Por siglos, los Unicornios han capturado la imaginación de reyes, personas comunes, novelistas y poetas. La primera referencia de ellos se remonta al 440 a.C.. Ahora, el misticismo del tarot, combinado con la grandeza y la magia de los Unicornios está representado en el tarot de Unicornios.

Es, básicamente el mismo tarot de la antigüedad, las figuras son muy de la época medieval y en todas está presente un Unicornio. Los veintidós arcanos mayores tienen escritos los nombres en lengua inglesa y están numerados en romano.

Este es el tarot que yo interpreto, lo escogí porque va con mi carácter y se adapta muy bien a los requerimientos de los consultantes, dando respuestas acordes con las necesidades de cada uno de ellos.

 
             
 
         
 
 
   
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